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Una Gasolinera que salva vidas

La estación de servicio de Reza, en la provincia de Orense, es la primera de Galicia con zona cardioprotegida. Si un cliente sufre un infarto, sus empleados podrán reanimarlo durante el tiempo que tarden en llegar los sanitarios.

Pacientemente, espera la llegada del autobús urbano. De repente, comienza a sentirse indispuesto. Una fuerte presión en el pecho le obliga a respirar con dificultad, siente palpitaciones y le invade la ansiedad. Está empezando a sufrir los primeros síntomas que alertan de un posible infarto. Se trata de una recreación ficticia. Una escena que, de ser real y de producirse en el margen de la carretera OU-402 a su paso por el municipio orensano de Reza, tendría una solución inmediata.

La estación de servicio de Reza posee desde la semana pasada un desfibrilador para uso de sus clientes y de los vecinos de la comarca, un equipo que permite convertirla en la primera gasolinera gallega «cardioprotegida» —como le gusta denominarla a su propietario, Jesús Vázquez— y la segunda de España de estas características. Es en el municipio madrileño de Algete donde se ubica la otra gasolinera con zona cardioprotegida. Algete Fuel está preparada desde el pasado mes de octubre para actuar eficientemente en caso de que se alguien sufra un paro cardíaco realizando las maniobras de reanimación cardiopulmonar necesarias.

A su imagen y semejanza, en Reza instalaron un desfibrilador y un equipo de oxígeno terapia mantener con vida a la persona que esté sufriendo un ataque al corazón mientras no llega la ambulancia que la traslade a un centro hospitalario. Son segundos vitales, ya que, según apuntan expertos, cada minuto que pasa, disminuyen las posibilidades de sobrevivir a un infarto en un 10 por ciento. Por ello, Jesús Vázquez considera imprescindible el sistema que acaba de instalar en su gasolinera.

«Este equipo debería de estar presente en recintos deportivos y locales públicos»

La iniciativa surgió a proposición del responsable de Equipamientos Sanitarios Castro, amigo de los empleados de la estación de servicio, que les recomendó la instalación de este equipo. «Nos convenció la idea de dar un servicio más a los clientes y a los vecinos del lugar», explica Vázquez. Afortunadamente, nunca tuvieron que actuar auxiliar a ningún cliente, y «esperan no tener que hacerlo nunca, pero en caso de ser necesario, están preparados». Desde la semana pasada que implantaron el dispositivo, reciben más visitas que nunca. Vecinos y curiosos se acercan a la gasolinera para preguntar en qué consiste «ese aparato», relata el dueño del surtidor.

Para poder ofrecer este servicio, los seis empleados de la gasolinera y él, tuvieron que realizar un curso de formación de primeros auxilios. Unas sencillas clases en las que aprendieron a utilizar el equipo, diseñado para ser manipulado por personal no sanitario. «Es muy fácil de usar, y el margen de error es mínimo. El propio sistema va indicando los pasos a seguir», asegura el empresario. Y es que antes de realizar una descarga, el desfibrilador hará un electrocardiograma para revisar si el paciente necesita la descarga o no. Si en esta inspección detecta que no es necesaria, la acción quedará paralizada. «Es prácticamente imposible equivocarse».

Principal causa de muerte

Esta gasolinera aspira a ser «un ejemplo para otras», dado que, a ojos de su dueño, «este equipo debería de estar presente en recintos deportivos y establecimientos públicos». Al hilo, el gerente de la empresa que instaló el dispositivo en la gasolinera, Jesús Castro, recuerda «los infartos son la primera causa de muerte en toda España». Y es que cada año mueren por esta causa unas 60.000 personas.

Fuente: ABC